domingo, 16 de abril de 2017

PERDER Y GANAR

PERDER

Cierto día la vida nos abruma
y el ayer que auguraba resplandores
se transforma en un mar de sinsabores
y trastoca los sueños en espuma.

Nos devasta el notar como se esfuma
tanto anhelo a pesar de los sudores;
que a pesar  del empeño en las labores
al final ese esfuerzo nada suma.

El perder pareciera ser corriente
para muchos ilusos cabezotas
que llenamos de empresas nuestra mente
y después nos graduamos en derrotas;
pues la extraña balanza favorece
más a aquél que de méritos carece.

¡Por demás!,  la esperanza denodada  
se renueva tenaz cada jornada   
en aquél que jamás triunfó en nada…


GANAR

Otro día la vida nos complace
y nos cede un fantástico jolgorio,
-de evidente carácter transitorio
porque siempre fenece cuanto nace-.

Y aunque digan que atrás de aquél subyace
un esfuerzo tenaz y perentorio,
creo más que el azar aleatorio
impasible conduce al desenlace.

Pues no siempre el ganar es resultado
de talentos prolíficos innatos;
y al contrario, la vida me ha mostrado
las victorias de muchos pelagatos;
pues la extraña balanza desestima
más a quien sus talentos no escatima.

¡Por demás! Que se gane bien o no
es asunto que a nadie preocupó
salvo algún importuno como yo.